Capítulo II
La Senda Astral
Lo primero que pensé fue: “¿Cómo me habré quedado dormido?” en ese momento aún no abría los parpados, luego dejé que éstos se retrajeran lo bastante como para dejar mis ojos expuestos al mundo, fijo la mirada hacia nada, miro alrededor, luego volteo la cabeza por la izquierda, regreso la cabeza a su lugar y me pongo de pie cautelosamente, como si el peligro acechase en lo alto del cielo, nunca había visto algo semejante, todo a mi alrededor eran blancas y grises nubes de distintos tamaños, luego miro al suelo, era arena lo que estaba pisando, como de un amarillo verano, me sentía como estar en una duna altísima, lo suficiente como para rozar el vientre de los estratos, miro alrededor, pero mi amigo no estaba, ni mi mochila, ni la vieja camioneta, comencé a desesperarme, esta vez sí tenía miedo, ese miedo al cual la única dirección a la que quieres correr es hacia donde estas justamente parado, como si quisieras salirte del cuerpo para luego volver a entrar, entonces bajo la mirada algo insegura y pirada, y de manera atolondrada veo mis manos estremeciéndose y sudando como las gotas de lluvias que rosan las hojas en madrugada, siento que ya nada podrá salvarme esta vez, entonces desesperadamente miro en todas direcciones, solo veía arena, pero de pronto veo a lo lejos una pared de agua que se acercaba, quedé atónito observando tal evento, pasan unos segundos más, y me doy cuenta que era una especie de lluvia que avanzaba hacia mí, como si se fuera formando en el camino arrasando con todo en su camino, a pesar de tener a las nubes tan cerca, la lluvia igual caía desde el cielo… Y fue en ese momento que instintivamente mi cabeza en movimiento de bisagra, paulatinamente sube la cara y encoje la nuca, para revelarme una colosal masa de agua, muy por sobre mis ojos, como a la altura de las estrellas, cubría todo lo que podríamos llamar cielo, pero se encontraba quizás kilómetros sobre mí, escuché con atención, y podía impregnarme del sonido de las olas provenientes del cielo, me pregunté – “Cómo puede una masa de agua mantenerse muy por encima de mí, ¿Acaso la gravedad de este lugar no se ejerce en todos lados?” – Creo que me detuve atónito mirando el gran mar celestial que me abovedaba en ese instante, luego bajé la mirada algo más rápido que la cara, y me doy cuenta que el muro de gotas está a tan solo unos cuantos metros, para mi suerte, era bastante lento, pero no lo suficiente como para darme el tiempo suficiente para pensar en un plan de escape… ¿escape adónde?, no había nada que pudiese asimilar como “seguro” dentro de este violento calabozo, miro hacia todas las direcciones, y creo ver un lucero de rojo brillante, de un color tan fuerte como un sol enfurecido, lo primero que pensé fue: “¡La puerta!”, pero estaba detrás del muro andante de agua, como si tal agua hubiese barrido ya algo de arena para exhibirme tal salvación, entonces me decido, me seco la frente y las manos, clavo la vista en el rojo ocaso y arranco, como si un muro de concreto tuviese que atravesar, corro lo más rápido que puedo, alcanzando velocidades nunca percibidas por mí, es más, corría demasiado rápido como para ser una persona, pero necesitaba concentrarme en atravesar el muro de agua de cada vez mayor envergadura, cuando ya estaba a unos cuantos metros del muro, cierro los ojos, y en mi cabeza como un proyectil, se ensarta un recuerdo, el cual me sitúa corriendo frente a la reja de mi universidad… era verdad, sentí la misma sensación de cuando tuve que atravesar las rejas de la universidad, ¿qué me esperaba esta vez? ¿Acaso después del muro de agua volveré al mundo real? Pues después de pensar en todo esto, mi cerebro recién empieza a procesar las influencias externas, comienzo a sentirme mojado y pesado, entonces me doy cuenta que estoy en medio de tal feroz lluvia, intento abrir los ojos, pero algo en mi interior me lo impedía como si “otro yo” intentara cerrarlos, pues no me quedó más alternativa que guiarme por otros sentidos, en este caso el más útil era la audición, entonces oigo, pero siento como si el sonido se hubiera esfumado, sólo oigo el correr de mis pasos y de la lluvia nada, aún con los ojos cerrados pienso si en algún momento me iré a tropezar, pero al parecer el camino parecía bastante consistente a pesar de estar formado de arena mojada, bueno, al menos era lo que pensaba yo, sigo corriendo, pero esta vez extiendo mis brazos para percibir o tocar “algo” pero nada, ni siquiera el aire mojado sentía, pero sí sentía un suave rocío pero que colisionaba con el dorso de mi mano, no con la palma, lo que me hizo acordar a cuando saqué la cabeza de la camioneta, eran experiencias similares, entonces de pronto tengo la fuerza para abrir los ojos, los sentí pegados a mi cara como si fuera la primera vez que mis ojos se desnudaban ante el mundo, a menudo que los abría veía borroso, tan oscuro como aquel pub en el cual estuve hace… bueno, no sabría decir, pues el tiempo en este lugar ha sido totalmente imparcial, al poder por fin abrirlos, gradualmente, desde el cielo a la tierra, los objetos van tomando color y forma, como si recién se hubiesen creado, miro al suelo, y aún es arena, pero mas brillante… ¡Pero esperen! ¡La arena se está tornando roja! Como si de algo estuviese avergonzada, el lugar se estaba tornando cada vez más templado, luego bruscamente desde el suelo hacia el cielo dirijo la mirada, la gran masa de agua aún estaba ahí, pero noté que sus majestuosas olas se habían disipado, estaba totalmente estática, luego noté una brillante luz roja delante mío, y ahí estaba la puerta, pero estaba tirada en el suelo, no sé por qué pensaba en ese momento que era mi única esperanza atravesar esa puerta, pero solo quería desaparecer de ese lugar, entonces ya llegando hacia la puerta, noté un brusco cambio de temperatura, pude percibir que la puerta estaba hirviendo, así que me detuve a unos metros de ella, hacía tanto calor como dentro de un horno, pero noté que no transpiraba, ni sentía miedo de quemarme, por lo que me quedé contemplando la puerta varios segundos, en ese momento pude notar recién que la lluvia ya se había ido, miro hacia todos lados, era yo y esa sofocante puerta roja ocaso, cuando de pronto siento un crujir, como si de un hachazo hubieran molido un costal de huesos, miro hacia los lados, y todo me indicaba que aquel sonido nacía desde arriba en lo alto, en ese momento sentí que este era definitivamente el miedo más grande que jamás sentiré en mi vida, pude notar como mi espina dorsal se retorcía en sí y mis músculos intentaban ahorcarse unos con otros, sentí que un hilo atado a mis pupilas era tirado hacia arriba, siguiendo una trayectoria muerta, finalmente mis pupilas quedan totalmente coronando mi cabeza, y veo que aquel mar estático hace un par de momentos, ahora estaba totalmente congelado, y esa gran trizadura se había ramificado a lo largo de todo el cuerpo glacial, entonces divisé un fragmento que se desprendía del resto, y que bajaba a una velocidad muy veloz, como si desde arriba lo hubiesen empujado con una tremenda fuerza, pero eso no causó mi horror, sino lo que desató tal ruptura, el cielo glacial se empezó a desplomar, grandes peñascos amenazaban con impactar maliciosamente el terreno, sentí como si de repente el espacio se encogiera, a pesar de que en ese momento se encontraba a kilómetros sobre mí, mi sensación fue como si hubiese metido mi cabeza dentro de una bolsa plástica y sin aire, al inhalar comenzara a pegarse la bolsa a mi cara, tal sensación me causó un derrame claustrofóbico que se incrustó en cada rincón de mi cuerpo, venía el cielo hacia mí, miré de reojo a la puerta, al parecer la proximidad de tales icebergs enfriaban a una velocidad inimaginable la coraza de la puerta roja, pero yo no lo sentía, era como si tan solo fuera el espectador de la escena, cuando noté la puerta ya no tan roja, sino esta vez azul, tomé la manilla, la hice girar y logré abrirla, pero una extraña sensación fue la que en ese momento se devoró mi conciencia, al abrir la puerta que descansaba en el suelo, sentí como si todo el mundo girara alrededor de la bisagra del marco que encuadraba a la puerta, entonces como la puerta se abría a mi derecha, en ese instante sentí que todo el mundo se movía hacia la izquierda alrededor de las bisagras, en ese momento no pensé más que introducirme y traspasar el marco de acero, progresivamente, todo dentro de la puerta se tornaba sombrío, al estar completamente dentro de algo que en ese momento aún desconocía, cerré la puerta desde dentro, lo que al hacer sentí el mundo rotar otra vez, al hacerlo la puerta aparentaba estar suficientemente fría como el cielo, entonces sentí un estruendo tan grave y pesado, como si hubiesen chocado dos mundos, tal impacto me arrojó hacia atrás, lo que en ese momento sentía como un espeso aire que me rodeaba, me sentía girar velozmente, mientras mis retinas estaban totalmente oscuras, creí estar en el espacio, moviéndome aleatoriamente hacia la nada, rotando indefinidamente quizás por cuánto tiempo más, en ese momento sentí un arrepentimiento, pensé de forma hermética ¿Y si me hubiera quedad afuera?... Quizás de alguna forma ficciosa me hubiera salvado una vez más, pero bueno, ya estaba aquí dentro, yendo hacia la nada, sin ningún sentido útil, y en ese instante preciso, siento que me tiran con fuerza hacia algún lado, una pequeña sonrisa note en mi rostro, finalmente pensé… ¡¿Y ahora qué?!
No hay comentarios:
Publicar un comentario